Casos reales



El artículo 76 d) de la Ley de Contrato de Seguro, consigna la protección al 
asegurado al producirse el siniestro, facultándole para que elija libremente al abogado y procurador que desee, con repercusión del coste a la compañía aseguradora, sin que dichos profesionales puedan estar sometidos a las directrices de la misma, garantizando así su imparcialidad en la gestión de los intereses del asegurado. ”El asegurado tendrá derecho a la libre elección de abogado y procurador” . Bajo ningún concepto puede condicionarse el cumplimiento de dicha obligación por parte de la compañía aseguradora, al eventual resultado favorable de la acción emprendida por el asegurado.


CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

Reparar o no el vehículo cuando el valor venal del mismo es inferior al precio de la reparación.

En ocasiones, se desaconseja la reclamación del valor de reparación bajo la consigna de que el valor venal equivale al valor real del vehículo, siendo temeraria cualquier reclamación que trascienda al mismo. Ello sin duda abarata tanto el coste de reclamación frente al contrario, como el de la eventual indemnización, en el supuesto en que la compañía deba pagar los daños propios por haber cubierto el riesgo, o para el caso en que deba hacer frente a los mismos por aplicación del convenio con aceptación de culpa de la adversa. Sin embargo, copiosa jurisprudencia admite frecuentes reclamaciones del valor de reparación por encima del venal tanto por considerar éste último desajustado en relación al valor de mercado como por auxiliar el derecho que asiste a todo perjudicado a que se le reponga el bien dañado en su estado y situación anterior al siniestro. Ello sin duda hace recomendable nuestra intervención.

CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

La resolución del siniestro se está retrasando excesivamente.

Existen múltiples motivos que pueden retrasar la resolución de un siniestro, pero ninguno de ellos tiene un pretexto justifique ese retraso. Tanto si es la propia compañía como la adversa la que debe fijar su postura ante un siniestro por responsabilidad contractual o extracontractual, respectivamente, el asegurado debe tener constancia de si se acepta o no dicha responsabilidad. De lo contrario, el perjudicado por el siniestro, sufre una indefensión que se va agravando con el transcurso del tiempo con el deterioro progresivo del material probatorio y demás medios de defensa, así como el añadido riesgo de prescripción y carga financiera. La Ley de Contrato de Seguro articula múltiples medios paliativos de esa situación que genera tantos beneficios a quien la provoca, como perjuicios a quien la sufre (artículo 18 - obligación de efectuar pago mínimo en el plazo de 40 Días; artículo 20 - intereses legales + 50% los 2 primeros años y a partir del 2º año interés del 20%, etc.). Se recomienda por tanto nuestra intervención trascurridos un máximo de 3 meses desde el siniestro sin resolución del mismo.

CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

Desconocimiento de aquellos conceptos por los que se puede reclamar y cómo reclamarlos.

En ocasiones, la forma expeditiva con que se pretende cerrar un expediente, genera una desinformación al asegurado sobre las posibilidades resarcitorias de un siniestro. En tal sentido, nos encontramos con elementos que, como la paralización, el lucro cesante, daños o gastos colaterales al bien asegurado entre otros, no son objeto de reclamación tanto por una mala preparación de la prueba como por el simple desconocimiento de aquellas partidas que son reclamables. Se hace entonces necesaria una correcta plataforma informativa al asegurado de todos aquellos perjuicios que son resarcibles y que sin una base cognoscitiva previa, nunca serían objeto de reclamación (taxis, gastos médicos, alquiler vehículo de reposición, daños en ropa, objetos personales, pérdidas de cursos, viajes, etc.).
Ya en el terreno el daño corporal, por su subjetividad y resultado aleatorio, adquiere especial relevancia un buen planteamiento inicial de la reclamación, ya que de él se desprenderá la existencia de elementos probatorios que incidan de forma determinante sobre el importe de la indemnización. A diferencia del daño material, donde el valor peritado acostumbra a circunscribirse a límites preestablecidos y ya tasados, las lesiones tienen un margen interpretativo mucho más amplio, donde una buena planificación, genera 
un gran diferencial en la eventual indemnización. Nuestra intervención se hace por tanto necesaria para tutelar el correcto desarrollo del siniestro y evitar que el transcurso del tiempo y la desinformación mermen la capacidad de reclamación del asegurado.

CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

Víctima culpable del siniestro con posibilidades de cobrar indemnización por daño corporal (lesiones).

A diferencia de lo que ocurre con los daños materiales, el artículo 1 de la Disposición Adicional Octava de la Ley 30/95 consagra para los daños corporales el principio de responsabilidad objetiva o por riesgo, en virtud de la cual, toda víctima de un accidente de tráfico tiene derecho a cobrar del seguro obligatorio una indemnización por las lesiones que ha sufrido, a pesar de que exista un grado de culpabilidad en la víctima. Se genera así una inversión de la carga de la prueba, por la que deberá ser la parte contraria la que pruebe que hizo todo lo posible para evitar el siniestro, más allá de las normas de circulación y a pesar de la eventual infracción de las mismas por parte de la víctima. Por ello, en el caso de existir en un siniestro versiones contradictorias sin pruebas, prevalecería el derecho a la indemnización de la víctima. Sólo en el supuesto en que se probara la culpa exclusiva de la víctima, la compañía contraria se vería exonerada de la obligación de pago. Se recomienda por tanto nuestra intervención en la reclamación de todo daño corporal a fin de lograr el nivel indemnizatorio equivalente al grado de evitabilidad del siniestro del agente causante de las lesiones.

CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

Valoración del daño y propuesta indemnizatoria.

En muchas ocasiones nos encontramos con una oferta de indemnización que no cubre el daño efectivamente causado al asegurado. Ante ello, el asegurado tiene una posible doble percepción … o el riesgo está mal asegurado por el mediador o el sistema empleado para la valoración del daño es erróneo o simplemente adecuado a la medida de los intereses de quien encarga dicha valoración. Esta disyuntiva crea un potencial riesgo de pérdida del cliente ya que no encuentra en el producto que ha comprado la seguridad con que pretendía cubrir sus riesgos.

CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

Cláusulas limitativas no suscritas por el asegurado.

En clara referencia a la defensa del asegurado, el artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguros, protege aquellas situaciones de abuso derivadas de contratos de adhesión donde el asegurado contrata bajo la apariencia de unas coberturas descritas genéricamente, que luego se vacían de contenido a través de densas y opacas cláusulas limitativas, cuya validez estará condicionada por Ley tanto a su clara definición como a la expresa aceptación por escrito del asegurado a fin de garantizar su conocimiento.

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