SINIESTROS SALUD Y VIDA
Formulario



Las pólizas vinculadas a la salud garantizan la cobertura de un aspecto fundamental de nuestra vida como es la asistencia sanitaria para el bienestar corporal o en su caso indemnizar consecuencias derivadas de enfermedades o accidentes.

La misma asistencia sanitaria por parte de los profesionales de la medicina, se convierte en el instrumento básico del que va a depender en gran medida nuestra calidad de vida.

Un mal funcionamiento de estos mecanismos puede provocar y hasta agravar problemas y trastornos innecesarios en un derecho tan fundamental como es la salud.


CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

La resolución del siniestro se está retrasando excesivamente.

Existen múltiples motivos que pueden retrasar la resolución de un siniestro, pero ninguno de ellos tiene un pretexto justifique ese retraso. Tanto si es la propia compañía como la adversa la que debe fijar su postura ante un siniestro por responsabilidad contractual o extracontractual, respectivamente, el asegurado debe tener constancia de si se acepta o no dicha responsabilidad. De lo contrario, el perjudicado por el siniestro, sufre una indefensión que se va agravando con el transcurso del tiempo con el deterioro progresivo del material probatorio y demás medios de defensa, así como el añadido riesgo de prescripción y carga financiera. La Ley de Contrato de Seguro articula múltiples medios paliativos de esa situación que genera tantos beneficios a quien la provoca, como perjuicios a quien la sufre (artículo 18 - obligación de efectuar pago mínimo en el plazo de 40 Días; artículo 20 - intereses legales + 50% los 2 primeros años y a partir del 2º año interés del 20%, etc.). Se recomienda por tanto nuestra intervención trascurridos un máximo de 3 meses desde el siniestro sin resolución del mismo.

CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

Desconocimiento de aquellos conceptos por los que se puede reclamar y cómo reclamarlos.

En ocasiones, la complejidad técnica de las cuestiones de carácter sanitario, genera una desinformación al asegurado sobre las posibilidades resarcitorias de un siniestro motivado por una defectuosa asistencia sanitaria cuando no por la ausencia de la misma. En tal sentido, nos encontramos con elementos que, como el lucro cesante, daños o gastos colaterales al bien asegurado entre otros, no son objeto de reclamación tanto por una mala preparación de la prueba como por el simple desconocimiento de aquellas partidas que son reclamables. Se hace entonces necesaria una correcta plataforma informativa al asegurado de todos aquellos perjuicios que son resarcibles y que sin una base cognoscitiva previa, nunca serían objeto de reclamación.
Ya en el terreno el daño corporal, por su subjetividad y resultado aleatorio, adquiere especial relevancia un buen planteamiento inicial de la reclamación, ya que de él se desprenderá la existencia de elementos probatorios que incidan de forma determinante sobre el importe de la indemnización. A diferencia del daño material, donde el valor peritado acostumbra a circunscribirse a límites preestablecidos y ya tasados, las lesiones tienen un margen interpretativo mucho más amplio, donde una buena planificación, genera un gran diferencial en la eventual indemnización. Nuestra intervención se hace 
por tanto necesaria para tutelar el correcto desarrollo del siniestro y evitar que el transcurso del tiempo y la desinformación mermen la capacidad de reclamación del asegurado.

CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

Valoración del daño y propuesta indemnizatoria.

En muchas ocasiones nos encontramos con una oferta de indemnización que no cubre el daño efectivamente causado al asegurado. Ante ello, el asegurado tiene una posible doble percepción … o el riesgo está mal asegurado por el mediador o el sistema empleado para la valoración del daño es erróneo o simplemente adecuado a la medida de los intereses de quien encarga dicha valoración.

CASUISTICA: Algunas incidencias y acciones recomendadas...

Cláusulas limitativas no suscritas por el asegurado.

En clara referencia a la defensa del asegurado, el artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguros, protege aquellas situaciones de abuso derivadas de contratos de adhesión donde el asegurado contrata bajo la apariencia de unas coberturas descritas genéricamente, que luego se vacían de contenido a través de densas y opacas cláusulas limitativas, cuya validez estará condicionada por Ley tanto a su clara definición como a la expresa aceptación por escrito del asegurado a fin de garantizar su conocimiento.

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